Pensar que somos eternos o tenemos la capacidad de serlo me parece un tanto absurdo. Pensar que nos repetiremos eternamente en el universo existencial no me atrae en lo más mínimo.
Pero en ocasiones pienso lo contrario. Y creo que la vida no es otra cosa que subir unas escaleras a un tercer piso y lanzarse al vacío desde arriba, caer de pie sin estropearse un cuero, para levantarse otra vez y volver a lanzarse al vacío. Y la eternidad no es otra cosa que eso.
Tal vez es la repetición de la manera como te mueres la última vez que te mueres. Porque vivo con la idea de que te mueres muchas veces antes de morirte definitivamente, solamente que no te das cuenta de ello. Cada vez que piensas “¡Wao! ¡Estoy viva de milagro!”, realmente te moriste, pero trascendiste en ese momento a otra dimensión de la existencia y continuaste como si no te hubieses muerto aún, o por lo menos, como si no te hubieses muerto en ese instante, en ese tiempo, en ese espacio. Y tu vida continúa en otro tiempo y otro espacio. Y te confunde la similitud entre estos dos escenarios de tu existencia, porque se parecen, y sigues siendo tú, aunque no lo eres. Has trascendido a otra dimensión y has dejado de ser quien eras. Pero tú crees que eres la misma persona, el mismo ser. Y tu entorno se ve igual al original. Así que por qué complicarte trantando de ver las diferencias. Al fin y al cabo todo sigue siendo igual para tí… la misma gente, los mismos problemas, las mismas ambiciones, los mismos sueños… y el mismo calor en el pecho cuando lo piensas, aunque no esté ni en la primera ni en la segunda existencia, ni esperes por él en la tercera…