Es algo tonto. Algo que debí haber aprendido hace mucho tiempo atrás. Aún cuando no tuviese conciencia pude haberlo aprendido. Pero no lo hice. Tuve que aprenderlo anoche, específicamente anoche. En otro momento no hubiese sido significativo. Por eso tuvo que ser anoche; no antes.
¿Que fue lo que aprendí? Voy a intentar expresarlo en palabras. Porque originalmente no me llegó el entendimiento mediante la palabra. Realmente originalmente me llegó el entendimiento mediante el sentimiento. Y eso es lo extraño. El corazón (dicen que ahí radica este tipo entendimiento) no se supone que sea capaz de capturar ideas, sino emociones. Por eso creo que tardé tanto tiempo en entenderlo. El corazón es un poco torpe para este tipo de cosas. El corazón se escapa y toma rumbos propios. No se controla. Mejor dicho, no lo puedo controlar con la facilidad que controlo mis pensamientos. Así es su naturaleza. Y esa mi contradicción.
Realmente anoche aprendí que no importa lo que intentes, el esfuerzo que hagas, el empeño que pongas, siempre habrá gentes que triunfan no importa lo que hagan para merecerse lo contrario. Los otros seres humanos que les rodeamos vivimos para su complacencia; para su seguridad. Nosotros los apoyamos, les atribuímos valor a sus acciones, a sus intervenciones, a sus gestos, a sus intereses, a sus sueños. Creamos para ellos el nicho donde se sienten cómodos y ejecutan a sus anchas.
Son gentes que te hablan de creencias, pero no se amparan en principios. Son gentes que te hablan de ser auténticos, pero nunca levantan una voz de protesta. Dicen ser justos, pero temen a la autoridad. Son dadivosos con todos, no discriminan con nadie sus dádivas o favores, complaciendo a todos por igual. Así se ganan la confianza y el afecto. ¡Y ahí está el enganche perfecto! Volvemos al punto de origen: el corazón se mete entremedio. Y como el corazón no está hecho para pensar, se nos nubla la razón y tomamos lo vicioso por bueno. ¡Y qué difícil es que entonces se pueda entender con la razón!
Por años he batallado contra las injusticias… pero sabes de qué también me di cuenta anoche, de que aquellas injusticias más injustas eran las que se cometían contra mí misma. ¡Otra vez el juego del corazón! Me quiero más que a nadie, por eso lo injusto contra mí es superior a cualquiera otra injusticia. Y soy egoísta y eso me nubla otra vez la razón.
No importa dónde radique la razón, el corazón controla realmente. Ellos seguirán siendo amados, aunque sean injustos; seguirán siendo admirados, aunque sean cobardes; seguirán triunfando, aunque sean torpes. Y todos nosotros seremos los reponsables. Y ellos serán felices por siempre. Y Dios no tendrá nada que ver en todo esto.
1 septiembre 2008 at 9:53 pm
Se me pararon los pelos…
1 septiembre 2008 at 10:18 pm
¡Por lo menos provoqué una primera reacción! Con tu respuesta corroboras mi tesis: el corazón nos reina… la emoción provoca tu pensar… ¿ o será realmente a la inversa? Todavía no estoy totalmente convencida de este asunto.
2 septiembre 2008 at 1:02 am
A mi también..Y sentí rabia y sentí resignación y tantas otras contradicciones. Y quise agarrarme de mi propio corazón. Uiii pa que no se me escape. Gracias WOW
2 septiembre 2008 at 3:23 am
¡Yarisa!… Nunca sueltes ese corazón… Nos mete en problemas, pero en ocasiones es sabio… Nos hace sentir.. y entender contra la razón…
5 septiembre 2008 at 12:28 am
Lo malo es que el tiempo pasa. Y lo perdemos; algunos sin embargo lo ganan! Un abrazo!
5 septiembre 2008 at 7:46 pm
¡Mi querido Antonio! Gracias por tomarte la molestia de reaccionar a estas notas iniciales en mi Blog. Gracias a tí que me dirigiste hacia estas nuevas formas de expresión y comunicación. Contigo y por tí, muchas de mis perspectivas cambiaron en relación a la relación de enseñsanza y aprendizaje. ¡Has sido mi Maestro!
Yo no creo totalmente como tú, que seamos capaces de perder el tiempo. El tiempo es otro de esos intangibles en nuestras vidas que se comporta en forma extraña en ocasiones. Me parece interpretar que lo que llamas “tiempo” se refiere a otra cosa. Me parece que lo equiparas con “éxito” o algo por el estilo; pero no “el tiempo”. ¿Te interpreto correctamente?
Yo considero que la diferencia está en los rumbos que tomamos; no en si se pierde o se gana. La persona que decide unirse a una comunidad en claustro hace con su tiempo lo mismo que la persona que decide irse a la lucha socio-política activa. No es cuestión de ganar o perder el tiempo. Me parece que es más bien cuestión de perspectivas, de entendimientos de su realidad y las decisiones que se toman como consecuencia.
Ahora, ¿cuáles son los resultados de asumir perspectivas diferentes? Me parece que es más a eso a lo que me refiero. Y a las consecuencias que esas decisiones conllevan.
Existe una realidad, mi querido Antonio: algunos lo logran por sus talentos e inteligencia; otros lo logran con poco talento pero mediante manipulaciones (manejando los esquemas de los demás); otros lo logran por esa combinación magistral de talentos, inteligencia y un cierto grado de manipulación. La manipulación tiene que ver con el entendimeinto de los esquemas del poder; el manejo de las relaciones políticas entre las gentes… y por eso somos todos responsables.
Un abrazo muy fuerte,
Rosa
8 septiembre 2008 at 2:16 pm
Querida Rosa:
Quizás soy la persona que menos esperabas ver en tus “Comments” pero aquí estoy. Recuerdo muy bien cuando me comentaste de tu blog (¡!¿hace tanto tiempo atrás?!!), del bautismo que le diste… me pareció genial. Claro que ni para allá miré porque no manejaba (todavía no soy muy diestra) esta nueva sociedad electrónica, interactiva, virtual o como quieras llamarla. Hoy, abrí tu puerta, entré y me senté. Ahora con café en mano conversemos…
Para mí el corazón es más que la bomba del fluido sanguíneo. El corazón, el órgano, ha mostrado tener otras cualidades que han transcendido la mera narración anecdótica y ahora es un fenómeno estudiado científicamente. El mundo del trasplante ha permitido ver como algunas personas trasplantadas adquieren de sus donadores no sólo los gustos y el temperamento sino las destrezas cognitivas. Wow, parece de película futurista pero no lo es. Que fácil se nos hace (incluyéndome) ser escépticos al escuchar este tipo de información ¿por qué? Es que encasillamos, ponemos sellos y con ello sellamos otras posibilidades. Queremos sentirnos que tenemos el control de todo inclusive del conocimiento y nos ponemos simplones. “Sellamos” las posibilidades que nos dan en la cara día a día. Las posibilidades, la otra cara, la diversidad de funciones, relaciones, etc. de una misma cosa nos rompe los esquemas y nos complica la mente. ¡Uyy… y ni pensar en estar equivocados! La mente, que tal y como la usamos en la actualidad, necesita mantener su autopista libre de salidas y recovecos noveles para seguir siempre por la misma ruta de la interpretación… ¿manipulada? ¿ justificada? ¿controlada? Control, control, control ¡como nos gusta el control!
Oka, antes de seguir con el argumento se me queda una aclaración y de una vez engancho por esa misma ruta…
Cuando nos referimos al corazón como el “órgano contenedor de nuestras emociones y sentimientos pasadas, presentes y futuras”, su suerte no sufre grandes cambios. Los sentimientos viven en una dicotomía; todos lo quieren tener, vivir con ellos (en especial los que asociamos como buenos) pero cuando la cosa se pone mala son como una caca que se te pega en el tenis y te marca el rastro por donde quiera que te metas apestándote la existencia. Los sentimientos son la razón de existir de la vida pero nos hacen débiles, estúpidos y víctimas. La humanidad, que idolatra el intelecto- de hecho, la parte del cerebro más desarrollada actualmente es la corteza cerebral (adivina…la asociada con el intelecto)- Mientras, ha dejado atrás otras áreas del cerebro, pusimos en la lista de “non grato” todo lo que tuviese que ver con sus compañeros los animales “no racionales”, el instinto y muchas cosas más. Los sentimientos pueden convivir con nosotros pero si nos estorban los queremos estirpar como lo hacemos con el apéndice o los cordales. Por otro lado, ¿es el intelecto tan confiable? piensa en la una, la dos o la “milquinienta” ocasión en que usaste tu intelecto para justificarte, para sobrevivir a una situación bochornosa, para extender una etapa o para autoengañarte. ¿Fue el corazón quien te engañó? Tu corazón no fue, el corazón habla fuerte y claro. Pero tiene un lenguaje que dejamos atrás hace mucho tiempo. Ahora hay que reaprenderlo. Si hay algo que al menos a mi me queda claro es que el corazón no miente. Su verdad en ocasiones es dolorosa y por eso es que el intelecto miente. No me mal entiendas este es necesario y bueno para la existencia humana pero domina demasiado nuestras vidas. El intelecto tiene sus limitaciones, unas muy grandes. Si nos aferramos a él como principal instrumento no creo que consigamos la tan deseada sabiduría. Nuestros sentimientos no nos llevan a la destrucción, no nos lastiman.Existen como parte de nosotros en una unidad indivisible por lo que trabajan para una misma función: nuestra existencia. Claro está que es más fácil escribirlo que vivirlo pero en eso estamos.
Dios mío!!! Rosa perdona si no se supone que esto de los “comments” se convierta en una cosa tan larga pero me embollé. Sólo quería compartir esto contigo.
Felicidades por tu re inauguración del bolg. Se te quiere siempre.
ivonne
8 septiembre 2008 at 8:23 pm
¡Gracias, Ivonne, por entrar y sentarte a conversar! Me alegra de todo corazón que lo hayas hecho. Tu reacción es muy “del corazón”… Dices: “Tu corazón no fue, el corazón habla fuerte y claro. Pero tiene un lenguaje que dejamos atrás hace mucho tiempo. Ahora hay que reaprenderlo.” No sabes cuánta verdad encuentro en esas tus palabras. Ese lenguaje dejado atrás debemos reaprenderlo. Yo creo que de eso es que realmente se trata “la nueva educación”. ¡Tantos problemas que resolveríamos si las personas nos sensibilizármos a ese lenguaje tan particular desde que iniciamos nuestras vidas!… Pero es un lenguaje confuso… es un lenguaje difícil… es un lenguaje ambíguo… ¿No nos llevaría a la “mentira” si no lo sabemos interpretar?… Yo acostumbro decir en mis clases que el entendimiento comienza por el corazón… que no es posible el veredadero entendimiento si no nos conectamos con las personas o con el objeto de estudio… Ellos me miran con incredulidad, pero en el fondo, parecen estar de acuerdo… El problema es cómo aprender a manejar esa relación…
Abrazos miles…
5 enero 2009 at 11:08 pm
Rosa, vuelvo a este texto porque lo que dices es muy poderoso. Me deja la cabeza loca! (mi intelecto!!) Pienso en cómo hacer un balance en uno y lo otro. Dificil.
Gracias otra vez